viernes, 7 de septiembre de 2007

Safari por el desierto

Ademas del fuerte, el principal atractivo de Jaisalmer son los famosos safarispor el desierto sobre un camello. Duran hasta 8 dias si uno quiere, pero lo usual es hacerlos de 2 dias y una noche, ya q dicen q mas q eso es demasiado cansador y hay zonas del cuerpo q no aguantan mas de 2 dias arriba de un camello sin empezar a doler como el demonio. Asi q eso fue lo q hicimos, contratar un safari de 2 dias por el desierto de Thar, sobre el famoso camello -que como sabran (especialmente la Maida)- no son camellos, sino q dromedarios. Eramos 5 en el grupo: 2 franceses, los 2 espanholes y un chileno. Nos pasaron a buscar muy temprano y nos fuimos en jeep, adentrandonos unos 35 kilometros en el desierto. Ahi nos dejaron y ahi nos estaban esperando los 4 guias con nuestros camellos.
Eran caminatas de 2 a 3 horas, con paradas a comer y a dormir una siestecita bajo la sombra de un arbol, lo q no lo hacia muy extenuante, pero rapidamente el dolor se empieza a sentir, especialmente en los muslos y gluteos. El sol estaba bravo, asi q fue muy biueno haceles caso a los q saben y haber llevado ropa manga larga. Me compre unos pantalones abombados y una camisa manga larga de lino en el fuerte de Jaisalemer para protegerme del sol. Ademas iba con mi famoso panhuelo egipcio, asi q iba mas q preparado para el sol abrasador del desierto. Es por eso q veran q mi pinta es de lo mas ridicula... pantalones y camisa larga, anteojos y panhuelo, pero muy protectora.
El paisaje era desertico a ratos, con un poco de vegetacion tambien, luego un poco mas de desierto, etc etc. Habia de todo un poco, pero la mejor parte fue cuando en la tarde llegamos a las dunas de arena. Aqui era todo arena y dunas, en una gran extension, alejados de todo. Ahi si q nos sentimos en medio del desierto... ademas, los guias se las arreglaron para hacer un camino en el cual no nos toparamos con mas tursitas, asi q estuvo genial;... eramos solo nosotros y el desierto.
Cuando cayo la noche, tiramos las mantas y nos pusimos dormir bajo el estrellado cielo. La cantidad de estrellas era impresionante... la via lactea completa de lado a lado, estrellas fugaces por decenas, uno q otro satelite... todo estaba increible. Pusimos musica en unos parlantes del tipo de Francia, peroluego los apagamos y nos pusimos escuchar el silencio del desierto. No se escuchaba nada... solo islencio, a veces el viento, a ratos unas voces muy lejanas, luego nada otra vez. La oscuridad era total, el silencio tambien, y la noche estrellada una de las mas fantasticas q haya visto alguna vez. Ademas la experiencia de dormir bajo el cielo, sin carpas, es de por si, increible. Se siente una paz inmensa, como una conexion con el ambiente, con la tranquilidad del desierto... todo es silencio y oscuridad, hasta q a uno lo invade el suenho y sin darse cuanta cae profundo.








A la manhana siguiente, el sol comenzo a despertarnos con sus rayos matutinos. Nosotros, llenos de arena, recibimos con gran alegria el desayuno servido a la cama por nuestros gentiles guias. Huevos, pan, memerlada, te con leche, etc. Un desayuno de hotel, pero en mi colcha en el medio de las dunas del desierto. Eso fue una inyeccion de animo para las proximas 7 horas de camello q quedaban, ya q el cansancio se sentia y el dolor de musculos varios tambien.
Mi camello, de nombre Kalu, era un poco loco, le gustaba andar rapido y aveces saltaba, lo q lo hacia un poco peligroso para los turistas. Por eso el primer dia no lo pude manejar yo solo, sino q me iban ayudando los guias, pero el segundo dia preferi caerme q seguir yendo asi de lento... asi q pese a las protestas de los guias, tome las riendas de Kalu, y nos dispusimos a seguir recorriendo el desierto este segundio dia. El camello se porto de maravillas, galopaba cuando yo le decia, frenaba cunado se lo ordenaba... y hasta logre q se arrodillara para poder bajar, sin la ayuda de los guias. Al final del trayecto estabamos mas q amigos con Kalu, y no tuve absolutamente ningun problema (salvo un dolor de cuello y de sacro horrendo).
A eso de las 5 de la atrde llegamos al punto donde nos paso a recoger el jeep otra vez, para llevarnos de vuelta a la ciudad. Aqui tuve otra experiencia india, pues nos fuimos con el frances, sentados en el techo del jeep, asi como uno ve en las peliculas. Ibamos por la carretera con todo el viento en la cara, a toda velocidad, minetras se cruzaban cabras, vacas y camiones.... fue genial, un poquito peligroso, pero genial.
Finalmente llegamos a Jaisalmer y fue el momento de las despedidas. Los franceses seguian a Udaipur y nosotros (el trio hispanoparlante) nos ibamos a tomar el bus nocturno para ir a Bikaner, a conocer el famoso templo de las ratas.







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