sábado, 22 de septiembre de 2007

Los alrededores...

Se me habia olvidado algo muy importante de contarles: el clima.
Aca no hace ese calor agotador y asfixiante de Delhi o el Rajastan. Aqui hay un clima mas fresco, de montanha, incluso con lluvias matinales. En Chile llego la primavera, pero aca estuvo mas bien otonhal el dia. Como no llovia ni hacia calor, fue el dia ideal para salir a recorrer los alrededores.
Nos fuimos en grupo a conocer un lago cercano, el Lago Dal, un lago sagrado que quedaba a unos cuantos kilometros del lugar. Caminamos por los cerros, en medio de los bosques y por medio de pequeñas villas, hasta llegar al famoso lago. La vista era increible, de todo el valle, y especialmente de la misma McLeod Ganj enclavada en lo alto de la montanha. MAs encima, el dia estaba radiante, loq hizo q la caminata estuviese increible.
El lago no era tan bonito como nos habian dicho, pero la caminata fue de lujo, tanto por las vistas como por el contacto con una naturaleza muy poco intervenido. Fue un gran paseo, ideal para el ultimo dia en la India... pero aun quedaba algo mas.
En el camino de vuelta nos encontramos con una emboscada de indios q venian celebrando una fiesta en honor a Ganpati (o Ganesh, el dios elefante). Venian como en una horda y nos encontramos frente a frente. Venian todos bailando, gritando, saltando, muy desordenados... y manchados de rojo. Lo q pasa es q entre ellos se tiraban un polvo rojo que tiñe, y es como una de las manifestaciones maximas de jolgorio. Al pricnipio no se atrvieron, pero luego no s empezaron a tirar de ese polvo rojo en la cabeza y en la cara, dejandonos pintados enteros. En eso nos invitaron a bailar con ellos en la mitad del camino... fue muy entretenido, pero por sobre todo muy loco.
Mas loco fue llegar a este apacible pueblo budista con la ropa, la cara y el pelo todo teñido de rojo. Nos miraban de manera muy rara, pero todos se reian de lo ridiculo q nos veiamos.
Esa noche el grupo se desemembraba... yo me iba de vuelta a Delhi, el ingles y el gringo se iban a Manali, y las israeilitas no sabian bien q hacer todavia. FUe una ultima cena, vegetaraiana por supuesto, y luego me fui a dormir a mi pieza. Ultima noche, asi q disfrute de la vista del valle q tenia desde mi balcon por un buen rato,leyendo u nos buenos libros escritos por el Dalai Lama.
Y asi fue como se acabo mi estancia en la India, y extraoficialemnte tambien mi viaje, pues todo lo q venia ahora era solo rehacer mis pasos para volver a Chile.

No hay comentarios: