jueves, 7 de junio de 2007

Lisboa, Portugal






Este día fue totalmente lisboeta. Recorrí Lisboa de extremo a extremo, logrando ver la mayoría de sus más importantes edificios y monumentos.
Lo primero es estar completamente de acuerdo con la gente que dice que Lisboa es prima hermana de nuestro criollo Valparaíso. Los cerros, los trolleys, los ascensores, la vida de puerto, las casas, etc. Es raro estar en un lugar tan lejano, pero a la vez que se hace tan familiar. Solo faltaban las chorrillanas...
A manera de introducirlos, Lisboa es un puerto, que da justo en la zona donde desemboca el Río Tejo en el Atlántico. Está compuesto de 7 cerros principales, en cuyas laderas están dispuetas las casas, y no describo más, pues es cosa de imaginarse Valparaíso y ya está. Otra cosa muy importante en Lisboa fue el terremoto de 1755, ocasión en la cual la ciudad quedó para la historia.
En el centro histórico está el típico palacete como muchos otros, así que hablaré de las cosas llamativaso singuares de Lisboa solamente.
Los principales íconos de esta ciudad son la Torre de Belén (muy cerca de donde salían los barcos a explorar el mundo) y la Pedra Dos Descubrementos, en honor a Enrique el Navegante, Hernando de Magallanes, Vasco de Gama y otra serie de marinos portugueses que fueron sus principales héroes. Hay que recordar que el Imperio Portugués abarcaba colonias en América, África y Asia, siendo el portugués el idioma oficial en 5 países africanos aproximadamente. Como contraparte, la colonia negra africana en Lisboa es muy numerosa.
El Monasterio de San Jerónimo es un lugar obligado para visitar, pero como era lunes, estaba cerrado así que hubo que confrmarse con las fotos del exterior solamente. A su lado hay una serie de otros museos y edificios antiguos y bonitos, pero de esos ya he visto muuuuuchos durante el viaje.
Con ocasión de la Expo Lisboa, el año 1998, la ciudad invirtió una buen turro de plata en infraestructura y arreglaron muchos lugares venidos a menos para recibir a la avalancha de turistas que vinieron en ese entonces. Dentro de las cosas que construyeron, está el Oceanario, que se intuye por el nombre que es un acuario, pero de proporciones magnas. De hecho, tiene el segundo estanque más grande del mundo, sólo superoado por el de Osaka, Japón. No era barato, pero fue de lo más entretenido. Se separaban en 4 sectores (Atlántico, Pacífico, Índico y Antártico) así que tuve la ocasión de ver pescadillos, anguilas, tiburones y cosas raras de todas partes del mundo. No es algo imperdible, pero sí altamente recomendable.
En Lisboa hay varios edificios de Calatrava, así que con el partner chileno arquitecto como guía, me fui impregnando un poco más de cultura arquitéctonica europea.
Al llegar el atardecer nos metimos al barrio de Alfama, barrio ulra típico y turístico, que se supone que es la casa del Fado (estilo músical lisboeta característico). Subimos por sus callecitas, todas adornadas con guirnaldas y cosas por la venida de Corpus Christi, y llegamos al Mirador da Graca, que es un lugar de pelos. Desde el mirador se domina gran parte del Lisboa antiguo, se tiene una vista privilegiada del Castillo de San Jorge (al cual tampoco entré por ser lunes) y se alcanza a ver hasta el el Rìo Tejo y sus megapuentes que lo cruzan. En el mirador hay un cafecito, cuyas mesas dan al espectáculo visual, ponen una música tipo chill out, así que la situación estaba de lujo. El problema fue al preguntar los precios del famoso cafecito, por lo q me tuve que conformar con ver el atardecer sentado en un banquito y tomando mi deliciosa y tibia agua embotellada. El lugar era muy inspirador, asi que tome papel y lápiz y me lanzé en un aventura literaria, y escribí algunas postales atrasadas. Luego de minutos de conexión con mi yo interior, y de varias fotos del lugar, fue el momento de marcharse una vez más al pintoresco hostel.




Para variar me fui caminando, así que al llegaral hostel, el dolor de cuerpo era total. El problema acá no es sólo caminar grandes distancias por Lisboa, el problema son las empinadas cuestas que separan un barrio de otro. Caminé cerca de 13 horas, recorrimos varios kilómetros, muchos barrios ditintos... el cansancio y el dolor eran considerables, pero me fui con la conciencia tranquila de que, una vez más, el esfuerzo había valido la pena...

1 comentario:

Claudia Pacheco dijo...

Hola huevito, me emociona leer tus cronicas.... cada vez mejores, llenas de conocimientos, aventuras, sentimientos, experiencias etc...
Trata de poner una foto de Sintra porq tengo curiosisdad.
ahora necesito saber de Barcelona asi q a penas puedas actuliza el blog.
Sigue cuidandote
un abrazo
Claudia
P.D: te mandé un mail...... leelo