
Al quedarme dormido, de pronto siento que la pareja de pololos me despiertan para despedirse puesto que habian llegado a su pueblo, Sidi Kasem. Yo me dije a Mi Mismo, Que suerte! Si hubiese seguido durmiendo hubiese llegado a Rabat, Casablanca o incluso Marrakech! El punto es q hice el transbordo y en este nuevo tren (segunda clase again) no habia cupo en ningun vagon. De pronto una ninha me hace un gesto a pase. Eramos 5 en total: un tipo con cara de marroqui bien feo, un viejo igual a; la tipa, un joven turiste bien atractivo (yo) y una senhora impresionante. Luego aprendi que ella es de las tribus Bere-Bere mas autoctonas, q se caracterizan por tatuarse la cara para reconocerse entre las distintas tribus. Las marcaban cuando ninhas y los hombres se hacian una marca en el antebrazo.
El punto es q de Sidi Kesem a Fes (mi destino) el trayecto era como de 2 horas, asi que me puse a descqnsar los ojos un ratito. Eran como las 2am cuando me puse a cabecear.
No pasaron ni 5 minutos cuando siento un poco de luz en la cara. Era el sol saliendo en la mitad del desierto y no eran las 2:05.... eran cerca de las 6am. Esto no es como quedarse dormido en Baquedano y despertar en Alcantara; Fes estaba como 250 kilometros mas atras. Cuando atine a hacer algo llegamos a la estacion terminal, en un pueblo llamado Objuda, que se encuentra en la frontera con Algeria. No se imaginan mi felicidad de estar en un pueblo donde lo unico q se habla es arabe, todo esta escito en idem y el unico tipo decente de la estacion hable en un frances mas oxidado q el mio.

En todo caso el error tuvo su recompensa. Tuve la oportunidad de ver el amanecer en el desierto, q es una experiencia unica. Algo atontado aun por el suenho, vi salir el sol con las dunas de fondo, en un despliegue de colores azulados y rojizos q no existen en otros amaneceres. La planicie, la soledad, la arena, los pueblos entrometidos... todo le agregaba un condimento especial a este momento, para transformarlo en uno de los mas bellos inicios de dia q me ha tocado presenciar.
Una vez en Objuda, no se como, pero me las ingenie para tomar un taxi q me llevo a la estacion de buses y tome un bus de vuelta a Fes, q eran como otras 6 horas en bus. Ahora bien, el bus es algo realmente dantesco. Los personajes q lo abordaban eran como una exageracion de todo. El feo era feo; los viejos parecian momias, los hediondos eran como una oda al olor a ala, las mujeres parecian como disfrazadas de mujer sometida. Era tremendo. No me pregunten como, pero las 6 horas a Fes se me hicieron bastante cortas.
Al llegar a Fes me explicaron (en frances) que para llegar a la medina tenia q tomar una micro. Si el bus era heavy, la micro ya la cago. El Transantiago es un juego de ninhos al lado de este desastre.
En un momento, la micro acelero y una senhora muy vieja se cayo sentada al suelo y absolutamente nadie la ayudo. Todos siguieron hablando como si nada. Cuando se desocupo un poco la micro (pues habiamos llegado a la estacion terminal) me acerque y la ayude a levantarse. Una vez en pie me miro directamente a mis ojos, con sus ojos llenos de lagrimas y de un agradecimiento q es dificil de poner en palabras. Mientras yo le tomaba su mano para afirmarla, ella tomo mis 2 manos, las puso entre las suyas y les dio uno de los besos mas dulces que haya visto alguna vez. Luego se seco las lagrimas, me dijo algo en arabe y se dio media vuelta. Yo la vi irse, adolorida y cansada, cojeando un poco, sin que nadie la ayudara, mezclandose rapidamente entre la gente. Pocas veces he sentido tanta pena por alguien y ese, sin duda, fue un momento bastante especial para ambos. Fue una union muy fugaz, pero muy intensa con aquella viejecita, pero luego llego el momento en que cada uno debia seguir su camino.